Solo estar…
El viernes de la semana pasada tuve la oportunidad de reunirme con dos de mis grandes amigos: Manuel Alcántara y Marco Antonio Sánchez, fue algo realmente grato. A Manuel tenía dos años de no verlo (desde que me hizo favor de venir a acompañarme a la fiesta de XV años de mi hija menor) y a Toño muchos más, ( no sé con exactitud cuántos) al volver a abrazarlos me pareció que el tiempo no había transcurrido, y que era “ apenas ayer “ cuando había hecho lo mismo. Un bello abrazo lleno de cariño, entusiasmo y hasta cierta complicidad por los “secretos” y vivencias que nos unen.
Desde hace tiempo me ha resultado complicado viajar a
No hubo grandes planes para vernos, bastó que les informara que estaba “por sus rumbos” y ellos, cariñosamente, se organizaron y en unas cuantas horas estábamos los tres respirando el mismo aire alrededor de una pequeña mesa de café.
Compartimos los recuerdos, las bromas, los desatinos, pero sobre todo el enorme cariño que a pesar de los años aún nos tenemos, y ese se manifestó sin necesidad de las palabras, nuestra presencia fue fiel testigo de su existencia.
En mi relación con ellos, ha habido de todo, risas, llanto, desacuerdos, malos entendidos, distanciamientos, etc. Pero lo único que ha prevalecido es, sin duda, una amistad firme y verdadera, que al estar de frente, rostro con rostro, se ratificó sin dejar ningún espacio en la mente y en el corazón a aquello que no sea el amor que nos tenemos.
Hace mucho tiempo que en la vida de una servidora, las “prioridades ” han cambiado, no lo son ni el trabajo, ni el desarrollo profesional, ni el bienestar económico, ni el reconocimiento y admiración de terceros, en sí, nada de lo que muchos conocen como “éxito”. A veces una enfermedad, un accidente o un secuestro, entre otras cosas, cambian la vida de un ser humano por completo y ese ha sido mi caso.He aprendido que lo realmente valioso para mì está al alcance de mi mano y que no hay nada que pueda suplir la presencia de un ser querido, que permanecen a mi lado sólo aquellos seres que me han permitido sentirme parte de ellos compartiendo con fortaleza todo lo que la vida nos presenta… ellos llenan mi vida de luz. ( No importa si todo lo anterior suena a panfleto barato de superación personal jejeje) Sin duda alguna, mis amigos Toño y Manuel son parte de ellos. Sè que el tiempo no nos permite a veces compartir lo suficiente, y que aún hay mucho que decirnos, pero quiero agradecerles que me hayan regalado tan bellos momentos con lo esencial… “Solo estar”
mares

Angel Porras dijo
Estimada Esther:
Me da un gusto enorme leer por fin una anécdota en la que, singularmente, te manifiestas como eres.
Lamento no haber podido compartir ese encuentro tripartita, pero... tú ya sabes... las ocupaciones...
Estas mismas me impidieron poder comentar antes tu anécdota, inserta en este espacio desde hace varios días, pero, como bien se dice, "m{as vale tarde...".
Y por lo que a mí respecta, tu participación de esta manera en el blog ha permitido que te gradúes con honores y te conviertas así en integrante distinguida de este espacio, que algunos locos, pocos, como tú y yo, hemos denominado "El Manicomio".
Gracias.
20 Mayo 2008 | 09:31 PM