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La Coctelera

Periodismo Acatlán Generación 83-87

¡Sí se puede!

21 Marzo 2008

VIAJES AL PASADO Y HERMANDAD DE PLOMO

Por Ángel Porras

De entre todas las quimeras que revolotean por la mente de los seres humanos, la del dominio del tiempo suele ser, quizá, la más predominante. Por lo menos eso ocurre muchísimas veces por la infame cabeza de quien esto redacta.

Y lo más grandioso es que, con motivo de cumplir tareas laborales, recientemente tuve la oportunidad de viajar en el tiempo, de transportarme, junto con tres acatlecos, a remembranzas de hace 20 o más años, de trasladarnos juntos a la precisión de los datos, que sólo la conjunción de los recuerdos permite en materia de memoria.

Primero en la capital del estado de Aguascalientes, donde hice una visita relámpago, tuve el honor de contactar a María Esther Nava, quien amable y fraternalmente me invitó a su divina casa. Inclusive, hubo de rescatarme de entre el laberinto del fraccionamiento donde habita, porque me di una perdidota…

Luego de presentarme a sus hijas, Ilse Naxielly (Ilse es Isabel en alemán y Naxielly es “te quiero mucho” en zapoteco), de 18 años, y Biaani Sayuri (Biaani es “Luz” en zapoteco y Sayuri, de origen japonés, significa “flor que nace a la orilla de un río”), de de 17 años —ambas, ineludibles herederas de la estética y perenne belleza de su madre—, Esther y yo conversamos por espacio de una hora antes de que arribara su esposo, Rodolfo, a quien ella llama “mi flaco”.

Esther y yo platicamos de todo, sin profundizar en nada. El tiempo, siempre el tiempo, nos limitó envidiosamente a la actualización de los datos, a los recuerdos más famosos, a los detalles que han hecho historia entre la generación. Reímos y nos entristecimos. Fijamos la mente con esfuerzo en aquellos detalles que todavía no nos permiten armar el rompecabezas de los recuerdos sobre los hechos atestiguados o protagonizados por ambos… Y en algunos casos lo logramos.

Después de la visita centella, Esther y yo nos despedimos (junto con su esposo me dio un aventón al sitio donde me esperaban los compañeros de trabajo) como si supiéramos que pronto nos volveremos a ver, que no pasará mucho tiempo (ahí sí le ganaremos la carrera en algo) antes de que podamos compartir de nuevo esas evocaciones y esos trozos de recordación perdida entre las neuronas. Yo estoy plenamente seguro. Ella, estoy plenamente seguro, también.

—oo0oo—

—¡Angelito!

Ese fue el grito con el que Álvaro Sánchez, El Poder, me obligó a virar la cabeza para dirigir mi mirada hacia donde él estaba sentado, terminando de desayunar.

Sí, por circunstancias laborales de ambos, coincidimos en el hotel Los Cocos, de Chetumal, Quintana Roo. Yo había viajado allí también por una encomienda de trabajo y luego habría de trasladarme a Mérida, Yucatán, para continuar con esa labor. El Poder, a su vez, había llegado a la capital quintanarroense, para cumplir con una tarea especial.

Por eso fue que luego del fraternal abrazo y las risas, le comenté que había pensado en escribirle por correo para tratar de contactarlo una vez arribara a Mérida. No fue necesario por ese fortuito y afortunado encuentro, un momento elegido por el azar. No desayunos juntos porque él ya había terminado, pero sí tuvo a bien ponerme en contacto, vía celular, con Elvia.

Nos pusimos de acuerdo, intercambiamos números celulares y quedamos en que nos llamaríamos. Tampoco fue necesario. Por esas extrañas razones del destino (aunque haya quienes no crean en él), El Poder y yo viajamos en el mismo autobús hacia Mérida. Fueron dos y media horas de conversación fructífera, en la cual pude narrarle mi inolvidable relación postescolar con Rubén Regnier —para mí, el “Bad Milk”, aunque esto lo sea más yo que él—, y muchos otros detalles que juntos compartimos en ese viaje de casi seis horas, pero que en el lapso de la plática se hizo muy corto.

Al llegar a Mérida y despedirnos con la promesa de juntarnos, también por otras cuestiones circunstanciales tuve la oportunidad de saludar a la bella Elvia —los años no pasan por ella, de veras (y ojalá nos pudiéramos reflejar en ese espejo)—, pues en su camioneta transitaban por el hotel donde planeábamos hospedarnos y gustosamente se estacionaron y bajaron para el triple encuentro.

Finalmente sí nos reunimos al día siguiente. El Poder pasó por mí al hotel donde estaba y me llevó a su enorme casa. Me presentó con sus hijos, Álvaro, de 13 años, y Daniela, de 12 —también ineludible heredera de la belleza de su madre y de las pobladas cejas de su padre—, y me invitó a sentarme en su moderna Covacha. Sí, un sitio que rememora a ese Terzo de Alcanfores s/n., pero con las comodidades y las ventajas de la modernidad.

Después llegó Elvia de su trabajo cargando bolsas con las viandas para la velada. Los tres nos dedicamos entonces a actualizarnos en materia de nuestros últimos acontecimientos. Pero también tuvimos el tiempo para hurgar en nuestras respectivas mentes para el armado de los recuerdos. Inclusive, Elvia y yo podríamos contar una anécdota de un suceso que nos ocurrió con un ex compañero acatleco, por separado, y que hasta esa noche supimos ambos que nos había acontecido.

Fue para mí una velada grandiosa. Cené con una familia maravillosa, llena de armonía y de amor; orgullosa de su esfuerzo y por su salida avante en la vida.

En síntesis, creo estos viajes al pasado me permitieron reencontrarme con mis amigos; fortalecer aún más los lazos que han comenzado a entreverarse en nuestras relaciones con los demás, y a conocer un poquito más a fondo con quienes compartí una de las etapas más importantes de mi vida, de nuestras vidas.

Por lo tanto, esta es una invitación a que, cuando se pueda —claro está— logremos agendar una visita a los nuestros, donde radiquen, donde el tiempo y las circunstancias nos ubiquen. Les aseguro que puede ser una experiencia inolvidable y, por lo tanto, se puede consagrar como la consecución de una ilusión: viajar a través del tiempo.

—oo0oo—

En un momento determinado de mi visita a la casa de Elvia y Álvaro, El Poder se paseó pensativo por su moderna Covacha mientras ella y yo conversábamos. De repente tomó un muñequito de plomo de su colección colocada en repisas de las paredes del sitio y me lo entregó diciendo:

—Este será el símbolo de nuestra hermandad.

Acordamos entonces que podamos hermanarnos con ese tipo de símbolo. Yo, a mi vez, deberé regalarle un muñequito (también hay muñequitas) a alguno o alguna de los compañeros o compañeros de Acatlán en mi próximo encuentro, y así sucesivamente. La idea es que cuando nos reunamos en masa, todos carguemos con nuestro correspondiente símbolo de hermandad. Es una propuesta que yo estoy dispuesto a continuar. ¿Quién dijo no?

Y creo que la excepcional idea de El Poder, de planear la hermandad con un símbolo de plomo, podría tener sustento en las características de este metal: sólido, resistente y maleable, como nuestra amistad.

Fin… Por fin.

servido por periodismoacatlangeneracion83-87 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mares

mares dijo

Mi querdio Àngel: Te agradezco las lìneas que dedicas para nuestro encuentro, pero aprovecho para decirte, una vez màs, gracias por lo màs importante... Tu visita a casa, te lo dije en su momento y hoy lo reitero, fue realmente bello tenerte entre nosotros. Aùn tengo en mi mente tu imagen sentado frente a mi, regalandòme recuerdos, pero sobre todo llenàndome de el brillo de tus ojos, que reflejaban el mismo gusto que los mìos de estar juntos compatiendo. Si bien es cierto què, en nuestros años en la universidad no compartimos demasiado, en el presente me regocijo por la oportunidad de estrechar lazos con el Àngel de hoy. Ten por seguro que, igual que Àlvaro y Elvìa, seguire colaborando para que se haga màs fuerte la uniòn entre cada uno de nosotros.

mares

22 Marzo 2008 | 11:17 PM

Nohemí Pineda

Nohemí Pineda dijo

Mi querido Ángel Porras:
Me parece muy buena tu idea de visitarnos con los ex compañeros. Lo malo del asunto es que va a ser más difícil con los que viven lejos, aunque un viajecito nunca cae mal. Te agradezco que ya no cuentes las anécdotas con Gilberto, porque hemos quedado como ogros ante la sociedad acatlense y él como mártir, aunque nosotros -tú, Manuel, Gilberto y yo- sabemos que no es así. Tengo 10 años de no verte, pero en las fotos no te ves tan cacheteado mi querido Ángel, así es que no te asustes del paso del tiempo, todos tenemos entre 43 y 44 años, ya no somos quinceañeros - tampoco otoñales como dijo alguna vez Matus-,pero las arrugas no importan cuando has vivido y disfrutado, cuando tu actitud es positiva, cuando te la tratas de pasar a todo dar. Te mando un abrazo y ojalá me contestes, porque la última vez que te envié un correo no lo contestaste. Y si crees que esto es un regaño, no es así, es un reclamo, aunque también te agradezco que escribas, pues ya estaba harta de que nadie escribiera.

Nohemí Pineda
P.D. Sigo esperando la historia de la abuela de Martín y la patoaventura de Jorge, las historias de Ángeles, Alicia, Rebeca, etc.,etc.,etc.POR FAVOR ESCRIBAN AMIGOS, no nos dejen solos a un puñado de loquitos.

25 Marzo 2008 | 03:52 AM

periodismoacatlangeneracion83-87

periodismoacatlangeneracion83-87 dijo

Agh!!! Nota aclaratoria...jejeje Los errores de dedo en mi comentario (algunos de ellos parecen ortogràficos) son eso, errores de dedo jajajajaja ( siempre escribo con prisa)
mares

26 Marzo 2008 | 11:25 PM

Angel Porras

Angel Porras dijo

Apreciable Esther:

Comparto contigo todos tus comentarios, línea por línea, palabra por palabra. Y la respuesta a esas frases tan preciadas, así como la inclusión de comentarios en el blog, es asimismo una parte de mi colaboración para alcanzar esa mejor unión entre todos nosotros. Saludos afectuosos.

Estimada Nohemí:

Recibí tu último correo y no lo he contestado porque más bien me puse a configurar en la mente una anécdota más sobre nuestra bien querido Gilberto. Incluso, ya tengo el título: "Perro maldito".

Sé acerca de la apreciación que tienen algunos de los compañeros acatlenses sobre nuestra relación con El Chueco, pero también sé que desconocen muchas de nuestras peripecias juntos. Y mientras eso prevalezca, siempre será errónea, subjetiva o parcial dicha apreciación.

Un punto esencial es que nuestro bien ponderado Gilberto no se ha manifestado respecto de esas anécdotas, recuerdos y afirmaciones. Puede ser que, como me he podido percatar con otros compañeros, nunca haya entrado a este espacio y leído la sarta de estupideces que hemos redactado sobre él. O que, convencido de su propia verdad y situación, le sea más sano guardar silencio y no ingresar a la inútil polémica. O quién sabe...

Lo cierto es que no deberían preocuparnos las opiniones sobre esa etapa de nuestras vidas, porque, jóvenes al fin, fuimos irreflexivos y apasionados, aunque nunca mal intencionados.

Agradezco en lo que vale tu comentario sobre mi reflejo en las imágenes, y respecto de mi valoración sobre el tiempo que no transcurre entre ciertas compañeras, no podrás negar que, como tú, hay quienes tienen la gracia y el don de poseer una perenne lozanía, no sólo en el cuerpo, sino también en el alma.

Por favor sígueme reclamando. Eso siempre me hizo feliz.

Y comparto contigo la idea de que otros compañeros y compañeras aporten sus recuerdos y experiencias a este blog. Porque de lo contrario, este grupo de loquitos que somos buscará en su natural ausencia una respuesta a su incomprendida locura.

27 Marzo 2008 | 06:21 AM

Nohemí Pineda

Nohemí Pineda dijo

Mi querido Ángel:
No cabe duda que no me ves dese hace 10 años. No estoy igualita, porque trago como una bestia, ya me conoces, pero eso no importa, sigo siendo ridícula, mandona, aunque en general soy buena onda, eso es un hecho. Y en cuanto a las compañeras conservadas, te diré que prefiero no opinar porque me corroe la envidia. Un abrazo.
Nohemí Pineda

28 Marzo 2008 | 12:55 AM

martín lópez

martín lópez dijo

Mi querido Ángel, he detenido el correteo diario para poder acercarme a ti a través de las letras ypoder así incluirme dentro del espacio de los loquitos.
La distancia me ha permitido, como veo que lo ha hecho con los que estamos fuera de nuestro natal Distrito Federal, apropiarnos con un profundo conocimiento de causa de lo que es ser un anfitrión. Que gusto, que dicha le inunda a aquel que estando fuera de su terruño, puede mirar allí, en su lejanía, a ese otro que compartió y que vivió con él en esa tierra que se añora por el sólo hecho, entre otras cosas, de ser el punto de nuestra partida en la vida.
Álvaro encontró una linda forma de simbolizar la amistad, y con ello, puso sus características propias, un lindo soldadito de plomo, por algo es el "poder". Yo aplaudo esta linda forma de simbolizarnos, pero también quisiera que se nos permitiera manifestarnos desde nuestra individualidad.
Por otro lado déjame felicitarte por la posibilidad que has tenido de estar con ellos, espero que en alguna ocasión el trabajo te traiga hasta esta tierra de Paz.

28 Marzo 2008 | 02:42 AM

Jorge Pérez Albarrán

Jorge Pérez Albarrán dijo

Hola, Angel: Qué grata historia, si mi cuñada la leyera diría que fue el poder de tu mente el que puso a Álvaro y a ti en el mismo lugar y a la misma hora. Qué padre que tuviste tiempo para compartir recuerdos con Esther Nava y qué buena propuesta la de la hermandad de plomo. Estoy de acuerdo con ella, ojalá y no quede en palabras y se convierta en hechos. Saludos.

28 Marzo 2008 | 03:25 AM

Martín Vargas

Martín Vargas dijo

Mi estimado amigo Martin López Flowers:

Me parece acertada tu frase "manifestarnos desde nuestra individualidad", que en castellano sencillo y puro significa: que cada quien regale lo que le venga en gana. Claro, siempre y cuando le venga en gana regalar. Ante esto que podría convertirse en el inicio de un insano debate o de una bizantina discusión, me adelanto y propongo: Aquellos que no encuentren los soldaditos de plomo que den viejos caballos de palo.

Ángel, felicidades por compartir la crónica de tu convivencia con Esther, Elvia y Álvaro. Y por supuesto, sus familias.

Abrazoa a todos.

28 Marzo 2008 | 11:46 PM

Sonia Alcántara

Sonia Alcántara dijo

Hola Ángel

A qué lástima que no supe de tu viaje a Aguascalinetes, me hubiera gustado mucho saludarte personalmente,espero que en otra visita (aunque sea laboral) que tengas por estos rumbos podamos vernos.

Entiendo perfectamente los problemas y limitantes del tiempo, razón principal por la que escribo poco en los correos, pero Nohemí, Charro, Álvaro y Ángel (si me falta nombrar alguno que nos ha contado sus bellas historias, un disculpa) es un gusto de verdad leerlos.

Un cariñoso abrazo

Sonia

3 Abril 2008 | 11:11 PM

Mares

Mares dijo

Mi estimada Nohemí: Dices, " un viajecito nunca cae mal", así que me "cuelgo" de ello, para hacerte una invitaciòn a que visites èstas tierras hidrocàlidas. Serà un placer recibirte en casa y que me des la oportunidad de, como dice mi querido amigo Martìn, poder cumplir como anfitriona. Si bien es cierto no hubo convivencia entre nosotras durante los años de estudio en ACTLAN, creo que podemos aprovechar el momento de los "reencuentros" para hacerlo. Además por lo que has comentado, en esta misma ciudad vive Alicia, con quièn tengo entendido llevas una buena amistad, así que ya sabes, tù solo dì cuando.

Maria Esther

4 Abril 2008 | 02:42 AM

ELVIA Y ALVARO (PODER)

ELVIA Y ALVARO (PODER) dijo

El motivo es expresarles la inmensa alegría de haber recibido la visita de nuestro gran hermano Angel Porras, quien, como lo platica en su crónica del blog, tuvo mucho de coincidencia y como dice la cancion de Mexicanto (Coincidir), "tanto tiempo, tanto espacio" y encontrarnos justamente ahí.
Pero que gran sabor deja esa coincidencia, el momento de encontrarse, de recordar todas esas historias que tenemos en nuestras mentes, de compartir todo aquello que hoy somos, la tercera dimensión que tenemos cada uno de nosotros, la familia, nuestros hijos, nuestro hogar, nuestra amistad.
Es por ello que nacio el símbolo de la hermandad, porque les voy a decir algo, Alvaro tiene una colección de soldaditos de plomo que a atesorado durante largo tiempo y que tiene un valor muy significativo para él, cuando Angel menciona que lo vio pensativo, es porque busco la forma de simbolizar esa amistad, así que de acuerdo a sus comentarios en el blog, seguiremos fomentando esa hermandad.
Les enviamos unas fotos representativas de este importante momento, y que padre que alguna vez logremos coincidir con alguno de ustedes.

P.D. Mi querido Martín, cierto es que cualquier cosa puede ser significativa, pero tal vez el caballo de palo pueda ser muy peligroso, por el palo ya sabes. Con respeto. Saludos.

Disfruten la semana.
ELVIA Y ALVARO (PODER)

4 Abril 2008 | 04:06 AM

Angel Porras

Angel Porras dijo

Mi apreciable Poeta del Mar de Cortés:

Comparto contigo el acercamiento a través de las letras, que desmorona distancias y acerca espíritus. No he dejado de leer tus reflexiones, anécdotas, respuestas y comentarios.

Justamente el propósito de los acercamientos es el de revivir añoranzas; de entrelazar convergencias; de unificar criterios; de intercambiar nuevas opiniones y formas de expresión, y, ahora, de buscar formas para hermanar nuestra amistad.

Y no creas, desde que he tenido la oportunidad de viajar por cuestiones laborales, he estado esperando con ansia la posibilidad de visitar tu segunda tierra. Una vez que esa oportunidad pueda vislumbrarse, por supuesto que me pondré en contacto contigo para platicar y darnos un abrazo que por décadas ha quedado en suspenso.

Por lo pronto, te envío uno virtual.

Estimado Jorge:

En mí está ese segundo paso de hermandad. Procuraré que no quede en letra muerta. Saludos fraternos.

Apreciadísima Sonia:

Yo fui el primero en lamentar no haber podido verte a tí, a Rosa, a Laura y a Alicia. Pero, como bien dices, el tiempo y, a veces, cuestiones técnicas o circunstanciales...

Ojalá tengas un poquito más de tiempo para expresarte y puedas incorporarte a ese grupo de loquitos; de tal suerte que el manicomio se vaya agrandando.

Y espero tener una nueva oportunidad de acudir a la tierra que desde hace muchos años te da alojamiento. En caso de concretarse, me comprometo a ponerme en contacto contigo. ¿Sale?

Te envío un beso y fuerte abrazo.

Compañeros y compañeras:

Recuerdo que ha habido convocatorias, recomendaciones y hasta exigencias para que escriban en este espacio, muchas de las cuales fueron de personitas que no se han atevido a expresarse con la debida frecuencia. No nos dejen solos. Necesitamos letras frescas.

Saludos a todos.

7 Abril 2008 | 04:13 AM

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