Mi querido Matus, que gusto encontrarte en la línea nuevamente, y sobre todo, que bueno encontrar tu pensamiento, tu racionalidad, porque ésta, la racionalidad, independientemente del estilo con el que se presente, siempre será un enorme gusto encontrarla, aunque, en algunos otros casos, puede ser lastimoso para los hombres tan aguda racionalidad.[1]
He leído con mucho detenimiento la crónica y lo que con mucho tino se ha titulado como “sesudo ensayo…”. Desde aquí mando un estruendoso aplauso a ese sesudo ensayo y un abrazo cabronamente sincero al que le ha dado vida, y como al concluir has señalado tu inmediata preparación para la respuesta, no puedo menos que responder, por la vivencia que nos hermanó en lo cotidiano, y por la hermandad intelectual que espero nos mantenga unidos en la distancia.
Iniciaré con muchas dudas y tropiezos porque perfectamente sé que el camino que habré de transitar, está lleno de agudos espejos que magnifican con suma pulcritud los excesos y las carencias de mi palabra.
Debo de señalar, primeramente, que me uno a la propuesta de conformar una comisión que venga a supervisar, con lujo de detalle, el estadio real de mi apariencia física y los alcances reales de mis elucubraciones, así como también, la geografía donde transito y los tóxicos que se hospedan en mi sangre. Espero que se pueda agilizar la legislación de la propuesta y su veredicto se torne a favor; yo por mi parte me auto responsabilizo como coordinador de la comisión anfitriona y como coordinador de logística turística.
Debo adelantar al respecto, que sigo siendo un sujeto extremadamente lampiño y no hay en mi rostro el mínimo rasgo de barba; mantengo la permanencia despeinada de mi escaso pelo, cuya cantidad se mantiene en equilibrio: ni un pelo de más y sólo algunos pelos menos. He dejado de inhalar el sano deporte de la inspiración natural, por exceso de trabajo y de vez en cuando me dejo atropellar por un maitro[2] que se llama Yoni Woker[3], no le hace de qué color sea el carro que traiga, rojo o negro.
Respecto al formato de mi rostro, creo que éste, pese a tener ya más de quince años embelesado en la filosofía, al parecer se ha mal portado y no se ha enjutado, traicionando así, los patrones gestuales que la erudición popular afirma “siempre” tiene el rostro de los que les da por andar pensando en “mafufadas”. Pero independientemente de los diez renglones anteriores, creo que si se hace necesaria la visita, para placer del cuerpo y para consuelo del amigo.
Bueno ahora paso a responder con detalle y comenzaré prometiendo respetar el punto y aparte, y afirmando que muy difícilmente llevaré la secuencia y la puntualidad que has llevado a cabo en el “sesudo ensayo”.
Verás, creo que nuestro diálogo ha girado, en gran medida, a propósito del lenguaje, y al respecto las cosas han estado más o menos en los siguientes términos: mientras unos afirman, con cierto acento maquiavélico, que la comunicación justifica todos los medios, otros afirmamos con acentos intelectualistas o academicistas como lo han nombrado, que el logos es una forma de atrapar al mundo y que la ignorancia o el desden que por él, por el lenguaje, tenemos, en mucho favorece y posibilita el dominio y el sometimiento de unos hombres a manos de otros.
Hemos dialogado, también, sobre el hecho de que el intelectualismo verbal debe quedarse en los cubículos universitarios o debe usarse en caso de que se vaya a presentar algún examen de maestría, como has tenido a bien en señalar. Un punto más, tratado en el diálogo, ha tenido que ver con el estilo de nuestra escritura, en donde nos hemos manifestado a favor de algunos, de la misma forma que hemos afirmado nuestro poco gusto con algunos otros. Ante todas estas formas y estos contenidos que hemos hallado para reencontrarnos en la virtualidad que hace desaparecer las distancias, me siento complacido al darme cuenta que compartí formación con un grupo, muy talentoso de comunicadores. Creo que era Claudia quien afirmaba que: “… deberíamos sentirnos orgullosos de que Noemí fuera parte de nuestra generación…” yo digo que estoy completamente dichoso de mirar el talento de tantos compañeros expreso en las letras y el de otros tantos manifiesto en los diferentes espacios de la vida profesional. Me queda claro que el talento narrativo de Noemí, marca y subraya con peculiaridad estos diálogos, así como también aprecio la forma ágil y transparente con la que tanto Claudia como tú, mi hermano, son capaces de asumir la crítica y la polémica que se les presente. Así mismo, respeto y valoro el estilo directo y sin enmarañamientos de los que hacen uso, otros tantos compañeros, e incluso, creo que merece respeto y reconocimiento, lo mismo el silencio inalterable de algunos otros de nuestros condiscípulos y el desden o la mofa con la que otros tantos se presentan para tomarse las cosas sin tanta seriedad. Yo insisto al respecto, que todos y cada uno de nosotros, los que están en la lista y también los que no están, le dimos forma, en su momento, a la generación a la que pertenecemos, y que hoy en día, los que estamos en la coctelera, también le estamos dando forma a esta generación de ex alumnos, desde el momento mismo en que hemos decidido aperturar un espacio virtual donde exponemos públicamente el pensamiento de estos comunicólogos egresados de
Bueno, al respecto de todo lo antes dicho, me parece que con las letras, con la escritura y la reflexión, nos llega a suceder lo mismo que sucede con la ropa y el alimento: mientras unos se visten y comen como quieren, otros sólo visten y comen como pueden. En tales casos opto por ser sumamente respetuoso, al tiempo en que procuro estar sumamente atento para no permitir que so pretexto de populismos intelectuales, se siga deteriorando, aún más, la formación universitaria de nuestro país, la cual, por cierto habría que ver como se abarata cada día más; hoy en día es tan barato un título de licenciatura, que careciendo de los más esenciales rasgos educativos, se puede ser: abogado, periodista, contador, mercadólogo, publicista…etc. Acérquese usted mi querido amigo a los nuevos profesionistas y a los actuales universitarios y trate usted de establecer un diálogo con niveles universitarios, verá con suma pena, que tan necesario es quitarnos la idea de que el lenguaje sólo debe pulirse para las tesis de maestría. No dudo de que la docta ignorancia de nuestros nuevos profesionistas y del pueblo en general, lo lleve a usted, y a muchos más, a decir, -precisamente por eso hay que hablar en el lenguaje de ellos para que te entiendan, lo importante es que te entiendan-, para mi ese tipo de actitudes es una verdadera negligencia que se compara con la de aquellos que no pueden atender al accidentado porque no trae su carnet de asegurado, no importa que se este muriendo. Creo que esa, la de dejar que la gente se comunique a como pueda y no a como deba, es una actitud muy cómoda que se disfraza de comprensión y tolerancia, lo que a la postre le otorga cierto rasgo de cinismo.
Pasando a otra cosa, me ha costado trabajo encontrar el lugar de la cita de Sócrates, creo que olvidaste hacer la referencia correspondiente. Sabes, busqué en algunos de los diálogos y en algunas cartas de Platón, así como en algunos pasajes de Jenofonte y debo confesarte que no lo encontré, por lo que con mucha pena me remito a tu generosidad, para que a tu vez me remitas a la fuente, porque, sabes, eso que has citado, en mucho se contrapone con otras posturas que, a decir de sus discípulos más representativos, Sócrates tenía sobre la filosofía, ya que mientras tu cita lo presenta como un sujeto que mira a la filosofía como un medio, la gran mayoría de los diálogos de Platón, el discípulo que mejor nos presenta su pensamiento, nos hacen ver que Sócrates miraba a la filosofía como el más noble de todos los fines; sé que en estos casos mucho influyen, también, las editoriales, las cuales se encargan de tomarnos el pelo, en el caso concreto de Platón porque recordemos que Sócrates no dejó memoria escrita, Porrúa junto con editores unidos mexicanos, son enemigos de sumo peligro; yo remito, al respecto, a las ediciones de Gredos, Aguilar y a las de UNAM; en el caso concreto que nos aqueja, mi búsqueda sólo se remitió, en el caso de Platón, a los llamados diálogos de juventud, en los cuales, afirman los especialistas, Platón transcribe casi al cien por ciento el pensamiento de su Maestro, en el caso de la editorial Gredos, estos diálogos de juventud están contenidos en los dos primeros tomos; respecto a Jenofonte, la búsqueda se centró a una edición especial de CONACULTA.
Amigo mío, quiero agradecerte la recomendación sobre el curso de gramática y ten la seguridad de que en su momento recurriré sin la menor pena y con el mayor de los contentos, sobre todo por venir de tu persona la recomendación. Con relación a lo desapercibido que, al parecer nos pasó el intencionado error de vasto por basto, poco tengo que decir al respecto y sólo tengo que agradecer la grandilocuencia con la que has detallado la diferencia entre uno y otro significado, así como también, aplaudo esta capacidad tuya para poner acertijos altamente filosos y sumamente evidenciadores de las carencias analíticas y críticas de tus lectores. Y como no quisiera cometer el mismo error, ahora mismo me permito hacerle unos comentarios sobre su expresión poética de la posada:
En su primer verso que dice: “El suave roce de labio…” el adjetivo “suave” parece estar de mas, ya que la acción de rozar, lleva implícita esa característica. En su tercer verso que dice: “espléndidos anfitriones de otoño en flor”, la forma de caracterizar la edad de los que les han dado posada, es a todas luces un lugar muy común; los versos cuarto y quinto, que se desprenden de este tercer verso al señalarnos que por tal acción anfitriona “vale por ello la vida misma y la muerte en paz”, se presentan de una forma burda y hasta grosera, como aquellos comentarios lastimosos de quienes al ser convidados alardean elogios fuera de lugar y tono, creyendo que con ellos se ganara la generosidad del anfitrión. El sexto verso tiene una fuerza poética implacable: “Y la ausencia de quien sufre su entrañable ausencia”, aquí la reiteración del sustantivo, con diferente valoración, nos muestra un gesto de profunda reflexión de aquel que entrañando su propia ausencia, impregna también de ausencia el espacio donde están los otros, los que conviven con el anfitrión. En el séptimo verso, luego de una verdadera manifestación poética, regresamos al lugar común con las “fibras sensibles” y con la relación muy simplista de “madre y cielo”. En el octavo verso se hace evidente la reiteración a la hora de adjetivar y se regresa a “los entrañables” que están pero no están: “fuera pero también dentro” y luego se les remite a otro lugar común: “muy dentro del corazón”. Y bueno el poema sigue con una recurrencia a los lugares comunes y con un exceso de conectivos y adjetivaciones de esa que Huidobro decía, matan al poema.
Quiero ofrecerte también una muy sentida disculpa por no haber respondido hasta ahora a tu “sesudo ensayo”, al tiempo en que te invito, en la medida de tus tiempos, a que podamos seguir mostrándonos ese cariño tan peculiar que nos hemos guardado por tanto tiempo. Sabes, en algunas ocasiones he recibido la solicitud de algunos alumnos porque los ayude con la materia, y lo que respondo es que la única forma en que lo puedo hacer, es dándoles mejores cursos e incluso dándoles un tiempo extra para asesorías, eso lo digo y lo hago porque quiero y respeto mucho a la academia; de la misma forma ahora te digo, querido amigo, que el cariño que te tengo te lo quiero demostrar compartiéndote lo que me gusta hacer y la forma en que he decidido retribuir a la sociedad lo que ella me ha dado: tratando de ser un sujeto crítico y propositivo. Por tal motivo te invito a mantener este diálogo, y para que no te parezca tan trivial, bien podríamos dialogar sobre temas muy concretos y mutuamente aportarnos, en la medida de nuestras respectivas posibilidades.
Si gustas, y para no desentonar con algunos compañeros, podemos analizar las consecuencias mediáticas de los mas media, de los sofismas estadísticos de la economía neoliberal, sobre las relaciones del poder con los centros de diversión y los paraísos artificiales, o incluso sobre la trascendencia de la poesía en los procesos formativos del niño y el adolescente, en fin, el catalogo es amplio y bien podemos hacer el intento.
Bueno he prometido no olvidar el punto y aparte y ahora cedo la palabra, no sin antes recordar que el discurso periodístico exige brevedad por su naturaleza misma, pero el discurso histórico, el literario y el filosófico, entre otros, exigen el desdoblamiento sin trabas, del pensamiento.
NOTA: para evitar un título alarmista o sensacionalista, quisiera que si se ha de titular esta respuesta sólo diga: RESPUESTA, AGRADECIMIENTO E INVITACIÓN A MI QUERIDO Y ENTRAÑABLE AMIGO JESÚS MATUS.
ATENTAMENTE TU AMIGO MARTÍN LÓPEZ FLORES.
[1] No es de nadie ajeno, el hecho de que muchos de los criminales más connotados del mundo, han sustentado su criminalidad en una racionalidad aguda.
[2] “Maitro” es un modismo sudcaliforniano que preferencialmente usan niños y adolescentes para referirse a todo aquel sujeto que tenga o aparente tener la edad adulta y el modismo casi siempre tiene un dejo de irreverencia.
[3] Joni Woker es la forma como la raza choyera, dícese sudcaliforniana, nombra al whisky Johnnie Walker, ya que, como es de su conocimiento, por muchos años la influencia económica y lingüística de los gringos ha sido mucho muy determinante en esta región.

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