No todo parecía tan real como en realidad lo era, al menos así nos lo llegó a parecer aquella tarde en que nos metimos en el campo de juego, para enfrentar a los líderes del torneo interno de béisbol, los arrogantes y cuasi mamones, porque ni para eso les alcanzaba, de arquitectura e ingeniería.
Todo parecía una mala anécdota de un texto de Ibargüengoitia: por un lado, la elegante simpatía y belleza de las porristas que acompañaban al equipo más desequipado de todo el torneo; sobra decir que éste, nuestro equipo, se había organizado al calor de unas cervezas en el salón azul de la Covacha, justoantes de que las cubetas de pulque hicieran acto de presencia, sustituyendo la espumosa presencia de las cervezas y haciendo evidenteel desamparo económico al que se enfrentaba nuestraembriaguez de por lo menos todos los viernes.
El Berna, Toño y Manuel habían coincidido en su gusto y en su capacidad para moverse dentro del diamante entre palos y bolas; nosotros, la concurrencia pambolera, no éramos más que solidarios copartícipes de la embriaguez y de la generación de todo grupo que implicara estar ahí, donde la Universidad ponía su cesped y su suspensión de clases: el Poder, el Rubén, el Manolito, el Boris, el Chueco y tantosotros que por mi estúpida memoria ahora no puedo nombrar.
Dos partidos de preparación y uno oficial, habían sido nuestro recorrido en el profesionalismo de la bola caliente; un hecho a rescatar es que el primer partido oficial lo ganamos dejando en la cancha a los trabajadores de la ENEP, qué lindo juego y qué linda forma de hacer tanto con tan poco, porque valga decir, a excepción de Berna, Manuel y Toño, todos los demás éramosuna linda bola decabrones, de esos de los que Octavio Paz describe haciendo desmadre y lanzando improperios.
Mientras quenuestras porristas empequeñecían y opacaban con su presencia a las del equipo rival, éste, el equipo de los cuasi mamones, nos pegaba una reverenda madriza que sólo podíamos, ligeramente, mitigar por la gran atrapada que Oscar se aventó por el jardín izquierdo, evitando que en ese momento entraran las carreras ¡mmmmmm!, sabrá Dios qué número, pero si eran ya muchas.
Recuerdo que nos levantamos a festejar, los de la banca y los del campo, porque por la atrapada salimos airosos y se había marcado un tercer out, que parecía que jamás iba a llegar.
Regresamos al bat y cuando ya éramos el escarnio de la pinchi porra de feas y cuasi mamones, el Boris reventó en ira y vale acomodando un santo madrazo a un baboso que en su vida había coqueteado con la vagancia y la parranda, pero que en ese momento se envalentonó porque su equipo, la verdad sea dicha, nostraía como cabeza de muñeca vieja.
Qué madrazo tan señorial y todo estalló, se vaciaron las bancas y la banda con muchas más bolas que palos, se dio a la tarea de cobrar madrazo por carrera de diferencia, abonándoles intereses de a tres por uno: madrazos aquí, mentadas de madre por allá y todo era un lindo desmadre; Oscar, con el palo en las manos, acosaba las espaldas de los cuasi mamones cuando de pronto miro venir a uno de esos peloterillos corriendo con pereza y parsimonia y miro que sale detrás de mí un brazo que al extenderse logra impactar su puño contrael rostro del que corría y al tiempo del "crak" del párpado escucho un "¡andele cabrón!"; no hubo necesidad de voltear, supe que era Marco y dimensioné el potencial de su rabia, en los casi cuatro centrímetros de apertura del pómulo derecho del parador en corto del equipo contrario, que en ese momento paró pura madre.
Llegó la sangre y con ella el silencio, ellos se fueron acusándonos de no saber perder, y nosotros nos fuimos acusándolos de pendejos.
Ofrezco disculpas por todas las cosas que se quedaron fuera de esta memoria, pero qué lindo sería que pudiéramos llenarla con los fragmentos que cada uno de nosotros tenga. Propongo que no nos pongamos el disfraz de la objetividad y que mejor lo miremos como un ejercicio literario, que, como dijo Alfonso Reyes, no cuenta cómo fueron las cosas, sino cómo pudieron ser.
Saludos a todos de Martín López Flores.
ME ENCANTA COMO ESCRIBES , MARTIN , FELICIDADES SI ALGUN DIA ESCRIBES UN LIBRO O ALGUN ENSAYO O LO QUE SEA YO SERE LA PRIMERA EN COMPRARLO , SALUDITOS.
Extraordinaria narraciòn de los hechos, que seguramente emocionò a màs de uno, lamento no haber presenciado tal evento, me hubiera encantado...
Siguiendo la propuesta del Poeta del Mar de Cortés, en relación con la recomendación de Alfonso Reyes, incluyo aquí mi propia subjetividad.
Recuerdo muy bien ese día. Conforme leía tu anécdota, afloraban en mi memoria las imágenes... Y fue en un punto específico donde me detuve...
¿Yo, en segunda base? ¿Yooo, en segunda base?
Por supuesto que sí, aunque nadie lo crea.... Pero seguro llegué allí por dos bases por bolas consecutivas.
Desde esa posición observé el encabronamiento del Boris, que ya estaba en la primera base. El pitcher contrario lanzaba la pelota a primera para "cerrar" al Boris , quien hacía alarde de alejamiento del colchón y luego se paseaba enfrente de la banca de los contrarios como provocándolos...
En un momento de distracción vi que los ánimos ya se habían caldeado, que de repente uno de los contrarios ya estaba correteando a Manuel Alcántara. Corrí y levanté una bola de las que había en el montículo para lanzársela al que perseguía a Manuel y ¿zas!, que le doy en la nalga derecha.
Quedé cerca del pitcher contrario, quien al ver mi actitud se me acercó para lanzarme una patada. No sé cómo, pero se la esquivé y tuve tiempo de deternele la pierna, por lo que quedó sostenido sólo en un pie...
Ya me estaba regocijando del patadón que pensaba propinarle en salva sea la parte, cuando de repente vi todo oscuro y al mismo tiempo tragaba polvo. Un desgraciado contrario me dio tremendo empujón por la espalda y me mandó al suelo de bruces... Ahí me quedé momentáneamente, esperando la sarta de patadas que mi imaginación pedía que fueran leves... pero no hubo nada...
Entonces, me levanté cuan rápido pude y voltee a ver dónde estaban mis enemigos... pero sólo vi a un individuo que blandía un bat de arriba para abajo... ¡Óscar! y que los había echo alejarse. Lo que no pudo evitar fue que una de las porristas contrarias, una chava extremadamente flaca, vestida de blanco entallado, le pusiera una zarandeada de aquellas a Gaby Anaya, quien yacía en el suelo con la contrincante encima...
Y sí, como dice el Poeta del Mar de Cortés, luego se fueron acusándonos de no saber perder y nosotros a ellos de pendejos...
pues si que hay muchas anecdotas que todos podemos compartir , compartamos , no sean egoistas ,
Mi queridísimo Martín:
¿Como estás hermano?
Leímos tu narración beisbolera y, en respuesta a tu invitación, hablé con el Tilín para que incluyéramos nuestra versión en el retrato que hiciste de aquel momento.
Aún no he recibido respuesta... pero mientras llega, un par de comentarios: cuando dices que teníamos un triunfo, te refieres a esa victoria que conseguimos más que a batazos, a base de hits psicológicos.
¿Te acuerdas que en un juego entraron como bateadores emergentes Rubencito, Ángel, el Matus... y a gritos de "vuélala", "reviéntala" y otros amagues, conseguimos bases por bola y con ellas las carreras del gane? ¿Es esa ocasión o estoy confundido?
El otro comentario se refiere a la frase que me ha estigmatizo por varias semanas: "¡ándele cabrón!". Recuerdas que a cada rato me preguntabas por qué razón la proyecté contra el rechoncho catcher, que no parador en corto, con más fuerza que la del puño.
Te lo comenté en su momento y lo repito ahora: Yo intentaba apaciguar los ánimos, pero el "gordito", a pesar de mi tono conciliador, continuaba avanzando hacia mí; el grito que acompañó al golpe no fue de rabia; fue una convocatoria "pedagógica" para quitarle lo necio al cabrón.
Ya tendré el placer de saludarte si, como nos anuncias, vienes al mismísimo "DeFe". Mientras tanto, recibe un fuerte y fraternal abrazo.
Marco A. Sánchez
P.D. Recuerdo que entre las "simpáticas y bellas" porristas estaban Gaby Lima (cómo olvidarla), Alejandra Leal (cómo la podrías olvidar), Marisol (a quien el Tilín pretende olvidar), Rosario González y Gaby Anaya, de quien olvidaste mencionar que, junto con Ángel Porras, fue arrastrada por todo el "diamante" por una flaca porrista del equipo contrario.
La Esthersinha, Sonia, Rosa y Laurinha ya pertenecían al turno vespertino.
Efectivamente mi buen Toño (mi queridísimo Martín López Flowers, con la pronunciación francesa de tu nombre y la inglesa del apellido, ¿te acuerdas? Un fuerte abrazo canijo), pensé que habías olvidado una de las mejores escenas de ese tan comentado partido de béisbol: el buen Ángel Porras encima de uno de los otros. Lo tundía a golpes, Ángel al otro, claro, mientras una porrista contraria le daba de zapatazos en la mera tatema, a Ángel obviamente. Éste, cuál gigante, qué lo es, con una mano sujetaba al individuo y con la otra buscaba quitarse a la mujer que se daba un verdadero banquete con su zapato rebotando en la cabeza de mi compadre. Acto seguido hizo su arribo Gabriela Anaya. Entre palabras y forcejeos, con frenesí, intentó quitarle de encima a Ángel a la chava que amenazaba con agujerearle el cráneo. No tardó la respuesta: la mujer, que por lo visto tenía madrazos para todos, le dio tremendo derechazo a Gaby. La sentó de nachas.
He de reconocer que durante el zafarrancho, en un acto más que gandalla fui y le di un patadón al gordito que previamente habías ejecutado, pero también, si te acuerdas, has de reconocer que fui el que más persiguió al loco de Óscar, quien amenazaba con darle de batazos al que se le parara enfrente.
Por cierto, mi López Flowers, te encargaste de recordar en tu crónica el tremendo atrapadón de Vásquez en el jardín izquierdo, corriendo, volteando hacia atrás y, por si fuera poco a guante volteado. Seguro que no vuelve a hacer otra en su vida, el grandísimo ca…becilla.
Me parece que con lo narrado por ti, mi buen “charro”, lo puntualizado por ti, mi querido Toño, y este breve resumen hecho por quien este redacta (porque escribir, lo que se llama escribir, sólo García Márquez, por supuesto), quedaría bien documentada la crónica de nuestros andares por eventos deportivos que hoy, sin duda, ya serían de un perfil extremo para nosotros.
Reciban ambos un fuerte abrazo en forma de diamante.
Martín Vargas V.
Mi querido "Tilin" qué gusto ver tus líneas!!!! mmmmm me refiero a las palabras que escribiste eh!!! Abracitos!!!!!
Toño!!! Ahora entiendo porque no recuerdo nada de esa pelea jajajajajaja, resulta que ya estudiaba en un turno diferente. Gracias por escribir, es bastante agradable entrar al blog y encontrar nuevos textos que fortalecen nuestra relación, de hecho gracias a ti y a todos los que nos regalan su tiempo y sus palabras.
PD Sería una locura decir que no recuerdas a Gaby Lima!!!!! jajajajaj Te quiero!!!!