HOMENAJE A UN AMIGO (Por Alvaro Sánchez).

Es inevitable el paso del tiempo, nos hace más medidos, mas mesurados, las palabras atropelladas y el silencio se van vistiendo de pensamientos, de recuerdos, de nostalgia, nostalgia que nos lleva al llanto del amigo perdido, que mas que un amigo es el hermano.
Su lealtad, sencillez y respeto a cada uno de nosotros lo hicieron único, ya que era poseedor de un fino sentido de la amistad y el buen humor.
Estuve muy al pendiente de Rubén en cuanto me entere de su enfermedad, nos comunicábamos con frecuencia y trataba de alentarlo para que pudiera superar su situación. Platicábamos de mil cosas, de su trabajo, del mió, de momentos que vivimos en la era de estudiantes y de los giros que tomaron nuestras vidas, recordar cualquier época o lugar eran buenos pretextos para olvidar la mala racha.
Recuerdo que en una ocasión, antes de que el mismo pudiera enterarse de su enfermedad, me invito a
En varias ocasiones nos vimos en ese lugar para disfrutar de la buena música, el cual se prestaba hasta para bailar con señoritas que también acudían para recordar sus ayeres con la composiciones del Trío Matamoros,
Si mal no recuerdo el 02 de diciembre del 2005 me encontraba en el aeropuerto a punto de tomar mi vuelo para regresar a Mérida después de una reunión de trabajo en el corporativo de
Después de mas de 40 minutos enclaustrados en el tráfico, me encontré en el hogar de Rubén donde ya me esperaba Lizet para explicarme la situación.
Sabedor de la fatiga que guardaba Rubén a causa del tratamiento que le acababan de practicar (quimioterapia) me dirigí a su habitación, lentamente abrí la puerta tratando de no despertarlo en ese momento. Ahí me encontré con un silencio enorme, como si el tiempo se detuviera por un instante para poder percibir sus emociones ante mi presencia, le hable en voz muy baja “Ruben soy yo Álvaro tu hermano”.
Una luz ámbar que venia de la calle iluminaba su habitación y se filtraba por la cortina iluminando un Cristo posado al pie de su cabecera. El se encontraba acostado en posición fetal, como mirando hacia un buró del lado derecho en el cual se encontraba unaimagén de San Charbel, un santo al que la mamá de Rubén le tiene mucha fe. Nuevamente le hable en voz baja” Rubén ¿como te sientes?”, en ese momento abrió los ojos y me extendió sus brazos, y sin pensarlo, simplemente reaccionando a nuestro corazón de hermanos nos abrazamos, como se abraza a lo más querido, a lo más amado. No podía ocultar mis lágrimas al sentir las de un amigo rodar sobre su rostro, el tiempo era preciso y el dolor lo devoraba en cada momento, Sabia que mi presencia ahí debería ser para motivarlo a vivir y superar dicha enfermedad, por lo que dejé fluir mis sentimientos “Rubén te necesitamos, eres muy importante para nosotros y mas aun para Rubencito y Lizet, juntos vamos a superar esto. Te lo prometo”.
Horas más tarde Rubén mostró mejoría al grado que se pudo levantar de la cama y pudo acompañarme al comedor para cenar unas quesadillas que preparó Lizet. Platicamos un par de horas recordando vivencias de las épocas que compartimos. Es más, hicimos planes para que se fuera a Mérida de vacaciones en los próximos días a pasar la navidad y el año nuevo. Fue un momento mágico el cual no quise dejar pasar, tomé mi celular y oprimí la tecla capturar, ese instante es el que les regalo el día de hoy. Lo que jamás podré regalarles es la parte de su corazón que me regalo y que llevaré hasta que esté junto a él.


Clau dijo
MMMMMMMMM,
MI RUBÉN...
GRACIAS
24 Septiembre 2007 | 02:12 AM