Vaya que la distancia en el espacio llena de novedad los ojos de quienes la recorren, así como también, esa misma distancia puesta en el tiempo, llena de lágrimas el corazón de quien la percibe. No puedo más que llenarme de contento con tanta y tanta nostalgia contenida en los claroscuros de las fotos, que se presentan con su carga de melancolía. A la distancia geográfica digo aquí estoy,en la inmediatez del tiempo, les reitero aquí estoy, con la vida llevándomela entre desierto y mar. Quiero levantar la voz para cantarle a lo que fuimos, un tango que rompa, con su andanada de notas dolosas, los perfiles encopetados de lo que ya está un poco más allá de nuestro deseo; quiero, también, cantar un rock sin estrofas para poder delinear los acertijos que se muestran en nuestra nueva versión gestual. Los quiero como se quiere cada parte de lo que somos, porque he de confesar, quemuchas de las cosas que ahora caracterizan mi existencia, no tendrían el mismo perfil, el mismo arroma, ni el mismo acento, si cada uno de ustedes no hubiera ingresado a esta existencia, con su carga de "ardevelas" como dice la canción. No digo adios, porque ello me está prohibido, como se le prohibe a los dioses no llenarnos de esperanza, pero si he de marcar un alto para beberme cada sorbo de sus miradas y para buscar en este desierto, un poco de luz para poder con ella iluminarme en la distancia y poder así llamar su tan atariada cotidianidad. Quedo en ustedes, como se queda el impacto perfumado de la lluvia en la tierra después de tanta recalcitrante sequía.